Al sector educativo, sobre todo al funcionariato y los liderazgos sindicales les gustan los cónclaves.

Vale la pena abrir un pequeño paréntesis en esta historia para contarles de los cónclaves, a propósito del que se realizó para adelantar el cierre del ciclo escolar un mes, así de un plumazo y en secreto.

El CONAEDU es un cónclave, una “reunión cerrada y secreta” donde toman decisiones que afectan a millones de personas.

Lo inauguró el Secretario Reyes Tamez, es decir en la llamada “época neoliberal”, siempre es convocado por la SEP para “decidir” temas de relevancia nacional.

En la época de Tamez las reuniones se hacían en hoteles y sedes elegantes: el Sumiya en Cuernavaca, el Camino Real de Mérida, un recinto histórico en Puebla, Jardines de México en Morelos. También en el salón Hispanoamericano de la SEP.

La cosa es que los medios éramos “invitados”. Imagina que llegas al lugar por tu cuenta y tus viáticos y te enteras de que solo puedes entrar a la instalación de la sesión. Por tanto tenías prácticamente que “sacar” información de los informantes.

Lo curioso es que una se va dando cuenta de la trama. El secretario convocante, abre la sesión, da una especie de informe de lo bien que van sus políticas y programas. También agradece el apoyo de los secretarios. Y el tema del que le interesa

obtener “apoyo” de los secretarios, dice, se someterá a discusión.

Lo curioso es que al final de la reunión todos están de acuerdo, votan por “unanimidad”.

Cuando en realidad la SEP informa a los estados lo que va a suceder. Los estados se enteran y listo se ejecuta.

No recuerdo una sola propuesta relevante rechazada, ni siquiera verdaderamente cuestionada. Entre otras cosas porque pocas y pocos secretarios estatales tienen poder real frente a la Federación. Ningún gobernador va a pelearse con la SEP por un tema educativo.

Así que hoy, el secretario de Educación, Mario Delgado, dijo, para simular democracia en la Conaedu, que debatirían lo que “muchos gobiernos de los estados le habían pedido” adelantar el cierre del ciclo escolar por la ola de calor; y por el Mundial de futbol. Tres doritos después, todos de acuerdo. Que se cierren las escuelas porque hace mucho calor y el mundial, asumo los distrae.

El calor no se resuelve dejando a los niños y las niñas sin clases. Se resuelve equipando y habilitando a las escuelas con aires acondicionados y ventiladores, pagando los recibos de luz y poniendo techumbres en los patios.

El problema es que no les gusta invertir en la educación.

Además agarran parejo, escuelas públicas y privadas, sin preguntarle a las familias, sin preguntar a las y los docentes frente a grupo. Sin reconocer que esa medida afecta a sobre todo a las mujeres, quienes deben partirse en mil pedazos para trabajar y atender a sus hijos.

Y lo del mundial me parece francamente increíble. Tuvimos mundial en 1986 y las clases no se suspendieron, por favor. He dicho.