Le dije: búsquese un chamán.

Literal.

No fue una metáfora ni una ocurrencia. Fue lo que le respondí a Josefina Vázquez Mota en una conversación “off the record”, unos meses después de que inició el gobierno de Felipe Calderón.

Comencé a cubrir la fuente educativa casi los últimos tres años del gobierno de Vicente Fox. Al cambio de gobierno ya comenzaba a develar uno de los sistemas políticos y de gobernanza más complejos del país, de los más grandes del mundo.

Porque la SEP manejaba uno de los presupuestos más grandes, era y sigue siendo responsable de gestionar la política educativa del país; un sistema con 32 sistemas estatales, legislaciones locales, reglas de operación, millones de plazas docentes, miles de escuelas mega diversas y con realidades que cambian no solo entre estados, sino entre colonias de la misma entidad. Con usos y costumbres muy arraigados e intereses políticos.

Y en la SEP, desde el inicio, hubo un fuerte cisma porque el presidente Felipe Calderón, decidió poner como subsecretario de Educación Básica, a Fernando González, yerno de Elba Esther Gordillo y ya les contaré sobre él más adelante.

Pero me imagino que para la primera mujer secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota, el tema no le cayó nada bien.

Unos meses después de iniciado el gobierno, me llamó su primer jefe de prensa, se llamaba Ajax, no recuerdo su apellido, y me comentó: “a la secretaria le gustaría tener una conversación contigo, off the record”. Lo comenté en el periódico, y tuvimos una breve reunión en el Centro Banamex.

Estábamos el jefe de prensa, ella y yo en una pequeña salita. Y me preguntó: ¿cómo ves el sistema educativo? Le respondí: complicado. La conversación avanzó. En algún punto me pidió una recomendación.

Le dije lo evidente: que necesitaba el respaldo del presidente para cualquier decisión relevante.

—El presidente está ocupado —respondió.

No recuerdo textual la conversación, pero en pocas palabras le dije que si quería cambiar el sistema educativo se iba a enfrentar con la maestra Gordillo y eso requería, no solo contar con todas sus destrezas políticas sino con un chamán para protegerse.

Se me quedó viendo incrédula. No esperaba mi respuesta. Pero después me contó varias cosas que le habían pasado físicamente desde la primera vez que conversó con ella.

Maticé mi recomendación, si no cree en los chamanes ni en la brujería, y cree en Dios, pues pídale que la proteja porque la batalla no será miel sobre hojuelas.

Creo que no fue ni con el chamán, ni rezó lo suficiente, porque la pelea estuvo cantada desde el principio y ella fue la gran perdedora, a medio sexenio se fue.

Le recomendé al chamán porque energéticamente era claro que Gordillo tenía más poder que ella. A ella la percibía cada vez más empequeñecida junto a Gordillo. Cuestión de buscar las imágenes. Es que yo digo que cuando el poder no es equivalente, la historia casi siempre termina igual.