La llamada crisis magisterial de 2026 es, en el fondo, una disputa por el control de las plazas docentes. Y debo reconocerle al SNTE una virtud política: la paciencia.

La reforma educativa de 2013 le arrebató al sindicato su principal fuente de poder: decidir quién ingresa al servicio docente y quién puede ascender dentro de la profesión. Para “lograrlo”, el gobierno hizo alianza con los partidos de oposición, cambió la constitución y encarceló a la dirigente magisterial. En Oaxaca desmanteló el IEEPO y rearmó una nueva estructura administrativa, mientras congelaba las cuentas bancarias de algunos de los lideres y acusaba a otros. El golpe fue tan contundente que le llevó tiempo al SNTE no solo asimilarlo, sino planear la ruta para recuperar por el control de las plazas.

Mientras tanto, el gobierno intentó implementar la reforma sin una estrategia seria de comunicación dirigida al magisterio. Consideró suficiente cambiar de titular en la SEP, Emilio Chuayffet por Aurelio Nuño y este consideró suficiente “visitar” algunas escuelas y “dialogar” con algunos maestros para “convencerlos” sobre las bondades de la reforma.

Las políticas fracasan porque se cree que es suficiente comunicar a través de los medios convencionales. No entendió que una reforma de esa magnitud requería algo más profundo: presencia territorial, construcción de aliados, trabajo escuela por escuela y capacidad para convencer.

Por tanto la reforma acumuló agravios y descontentos. Todos los “cacho” la CNTE que sí profesionalizó su estrategia de comunicación. Dejaron de actuar en la clandestinidad, para hablar con los medios, hacer conferencias de prensa, fueron al territorio, estado por estado e instalaron una narrativa sobre las desventajas de la reforma del 2013.

En el siglo de la comunicación quien gana la narrativa, gana la batalla.

El SNTE observó. Esperó.

En el 47 Consejo Nacional Extraordinario de diciembre 2018 Alfonso Cepeda Salas, en su primer discurso como líder dijo que buscaría el regreso del escalafón; y recuperar la facultad de acceder al 50% de las plazas docentes para que "nuestros hijos o nuestros familiares puedan ingresar al servicio docente por la vía del sindicato".

No lo logró con la aprobación de la reforma del 2019. Pero, no dejó de criticarla. En el 2022, en una entrevista con La Jornada dijo que la reforma “era más de lo mismo”.

Con el cambio de gobierno, el SNTE siguió avanzado. Mientras en marzo del 2025 la CNTE anunció un paro nacional de 72 horas, en junio de 2025, el SNTE recuperó la bilateralidad, obtuvo la garantía de participación en los procesos de ingreso, promoción y asignación de plazas docentes de la USICAMM mediante un decreto presidencial impulsado por Claudia Sheinbaum.

Hoy van por el escalafón.