Por la noche de ese día. Recibí la llamada de un subsecretario de la SEP. Estaba legítimamente preocupado por mi seguridad.
Me relató el enojo nunca antes de visto de la maestra. Me comentó que llegó furiosa a amenazar y romper los acuerdos con la SEP. Llegó con Notario Público a la dependencia y exigió a la secretaria cambiar el documento por la nueva versión del Pliego General de Demandas, notariado, en el que desapareció el párrafo donde el SNTE solicitaba un bono extraordinario para que el salario de los trabajadores no se viera afectado por el incremento al ISR.
No lo pidió por favor. No era una mesa de negociación, no era un acuerdo. Fue una amenaza y una orden con gritos y ademanes que iban y venían, al menos eso me contó el funcionario. Gordillo amenazó con no firmar la Alianza por la Calidad de la Educación si Vázquez Mota no aceptaba la nueva versión del Pliego de Demandas.
Esa misma noche mandó pagar en el periódico un desplegado de media plana para desmentir mis notas. Dijo que nunca habían pedido y por tanto no les habían otorgado el bono por el ISR. Me enteré al día siguiente cuando vi el deplegado del SNTE y una orden de trabajo: entrevistar al Oficial Mayor de la SEP, Julio Castellanos.
La presión era fuerte. Estaba sacada de onda también porque no sabía qué repercusiones tendría en el periódico por el desplegado. Cuando llegué al periódico, estaba un poco desencajada, y René Delgado me mandó llamar, casi pensé que me iban a correr, pero me dijo algo parecido a esto: “¿A quién crees que le van a creer? ¿Al desplegado del SNTE o a tus notas? Debe darte orgullo el desplegado”. Respiré.
Porque recuerdo que me defendía le decía que el documento que yo tenía era el original porque traía la firma de Vázquez Mota de recibido en cada hoja. El que me entregó al día siguiente el Oficial Mayor no traía la firma de Vázquez Mota.
El Oficial Mayor me dio una explicación que fue verdaderamente inocua. En pocas palabras me dijo que tenía el documento equivocado.
Unos meses después entrevisté a Vázquez Mota en su oficina, a propósito de la firma de la Alianza por la Calidad de la Educación, después de la entrevista, le pregunté fuera de grabadora, por qué había cambiado el documento. Me miró en silencio y bajó la cabeza.
Lamenté estar en su posición.
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Y solo por no dejar. ¡Qué fin de semana!
Lo que presenciamos es a la autoridad de uno de los sistemas educativos más grandes del mundo improvisando. Jugando con la educación.
No estamos hablando de minucias. Es a través del sistema educativo, sus políticas, programas, escuelas, docentes, en el que se aprende a ejercer derechos, a ser ciudadanos, a convivir, a preservar el planeta, se adquieren conocimientos y habilidades para luego conseguir un empleo, crear, innovar o transformar la realidad en la que se vive.
Estamos hablando del derecho humano a la educación que es obligación del estado Mexicano. Es un derecho que no se quita ni se pone, ni se trasfiere.