La imagen de Elba Esther Gordillo tras las rejas dejó sin habla a las y los maestros. Fue la primera vez que vi a las consejeras y consejeros del SNTE en silencio. Sus rostros mostraban una tristeza o preocupación que nunca había visto en los liderazgos magisteriales en mis casi 10 años de conocerlos.
Las puertas del salón donde iban a empezar a sesionar se cerraron. La inauguración del 36 Consejo Nacional del SNTE se pospuso. Esperaban en la cafetería del restaurante del Hotel Fiesta Americana, algunos consejeros platicaban en grupos cuando apareció en las pantallas de televisión la imagen de su dirigente en la rejilla de prácticas del reclusorio.
Las dos televisiones parecían pequeñas frente al poder de la imagen de Gordillo, quien cuatro meses antes, frente a 3 mil 500 delegados al Congreso Nacional la vitorearon tras elegirla presidenta del Consejo General Sindical para el Fortalecimiento de la Educación Pública.
El silencio se instaló en el lugar. Solo silencios y miradas. Nadie hablaba. Esperaban la llegada de Juan Díaz, quien tras la detención de la lideresa magisterial estaba reunido con los liderazgos más allegados a la maestra. Deliberaban entre romper con el Gobierno de Enrique Peña Nieto o mantener la relación institucional.
La delgada línea que separaba esa deliberación era la toma de nota. El Congreso Nacional en el que habían elegido a Elba Esther Gordillo y a Juan Díaz de la Torre podía modificarse o desconocerse. La amenaza, aunque no visible, estaba en el rostro de quienes entraban y salían de los salones durante el transcurso del día 27 de febrero. Pasaron del desconcierto, la rabia, la tristeza al acuerdo político. Porque fue hasta entrada la noche que se decidió no romper con el gobierno, dejar sola a la dirigente encarcelada a cambió de la sobrevivencia de quienes la sucedieron y la unidad del sindicato.
La historia del desencuentro entre Gordillo y el gobierno del nuevo PRI que encabezaba Enrique Peña Nieto, tuvo varios episodios. Aunque sin duda venía arrastrando deudas políticas anteriores a la reforma educativa del 2013, en el Congreso Nacional del SNTE que se realizó en realizó en Playa del Carmen en octubre Gordillo mandó un mensaje el entonces presidente electo Peña Nieto y dijo que no sería sirvienta de nadie, por eso no quería ser Secretaria de Educación.
Después hizo campaña por la defensa de la educación pública y los maestros, repartieron volantes, lanzaron spots de radio y televisión en contra de la reforma educativa.
En respuesta, Peña Nieto promulgó el decreto el 25 de febrero, el 26 de febrero se publicó en el DOF, ese mismo día por la tarde Gordillo fue detenida en Toluca. Iba a bordo del jet privado del SNTE (un Cessna 560 Citation Encore, matrícula XA-UEF), y su vuelo venía de San Diego, California.
Aquella noche el sindicato eligió sobrevivir. Guardó silencio.