“Comuníqueme con Carstens”, comenzó a gritar frente a todos los medios.
Nadie alcanzaba a responder con la premura de sus palabras. Estaban consternados. “Comuníquenme con Carstens” -entonces secretario de Hacienda-, volvió a gritar.
Tomó su celular y salió de la sala donde se realizaba la segunda conferencia de prensa del día.
La primera había sido para aclarar que la nota del Reforma “era falsa”, que el SNTE no había pedido un bono especial para las y los trabajadores de la educación para que incremento al ISR no afectara su salario y por tanto era falso que les habían dado el bono.
En mis manos tenía el Pliego General de Demandas que había entregado a la SEP, la petición era clarísima. Creo que no le gustó que leyera el contexto político del bono, porque si no, hubiera pasado sin pena ni gloria. Pero el contexto es importante. Y el aumento al ISR tenía descontentos al sector empresarial y laboral. La nota revelaba que Hacienda había hecho una concesión con Gordillo.
Durante el día transcurrieron las horas porque en el Consejo Nacional 24 del SNTE, aprobaban la reorganización del sindicato.
En ese tiempo mis informantes me confirman que Hacienda había retirado de la respuesta al Pliego el bono por el ISR.
Así que en la segunda conferencia -cerca de las 8 de la noche- que hizo para dar a conocer los acuerdos del Consejo, le pregunté si les habían retirado el bono y fue cuando estalló.
“Ya basta de campañas! ¡No es justo! ¡Pretendo hacer las cosas bien! No pertenezco a ningún grupo político y no voy a dejar que ningún grupo me presione”, supongo que ella creía que yo pertenecía a un grupo que la presionaba.
Luego mientras intentaba marcarle a Carstens por su celular, seguía gritando. “¿Quieren gente honorable? ¿Quieren pulcritud? ¡Denme el ejemplo!
Se desesperó y salió de la sala, solo para regresar en minutos, con el altavoz del celular puesto a todo volumen y preguntándole a Carstens si el SNTE había pedido el bono por el ISR.
Carstens contestaba. Los micrófonos de decenas de periodistas se pegaron al celular de la maestra y claro que el funcionario dijo que no. “Esa información del periódico Reforma es falsa”.
Tras la declaración de Carstens, Gordillo se retiró a la sesión del Consejo, ya pasaban de las 9 de la noche. El periódico había mandado “refuerzos” por la noche. Llegaron dos compañeros, un fotógrafo y un periodista, había que reportearlo todo, y yo tenía que hacer la nota de portada y las de interiores.
Comencé a dictarle al vuelo a Roberto Zamarripa. Sacaba citas textuales de la grabadora y se las dictaba. Él acomodaba la nota “principal” y yo trataba de que no se me fuera nada importante en 2 mil caracteres.
Cuando Gordillo llegó a la planta baja del edificio donde sesionaba el consejo nacional, solo alcancé a escucharla diciendo: “A periodicazos, solo a las moscas matan”.
Salimos del Portal del Sol a medianoche. Y esta historia continuará.