Conseguí por primera vez el Pliego General de Demandas (PGD) del SNTE en 2004, un documento que “recordaba” al titular de la SEP tener registro definitivo otorgado por el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje bajo el número R.S.43/44, así como por los Tribunales Laborales que daban al CEN la titularidad de la relación colectiva de trabajo.
Pensé, por tanto, que el SNTE negociaba por todos sus agremiados, aunque me extrañó que no había una demanda de aumento salarial ni emplazara a huelga, luego me explicaron que se rigen por el Apartado B de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, y no pueden hacerlo. Comprendí entonces que se trataba de una negociación política con la autoridad educativa, y cualquier acuerdo relacionado con recursos debía ser aprobado por Hacienda.
Después comencé a “escuchar” sobre la doble negociación salarial: El CEN del SNTE presentaba el PGD a la SEP y cada sección sindical hacía lo propio con el Gobernador en turno. Una vez concluida la negociación nacional, comenzaba la segunda ronda para aumentar, sobre todo, prestaciones locales.
Por tanto era verdaderamente difícil saber cuánto ganaban realmente las y los maestros. Eso cambió cuando conocí al doctor José Raúl Trujillo, experto en nómina magisterial, quien analizó las prestaciones y encontró 5 mil 89 gratificaciones: un promedio de 164 por entidad.
Por ejemplo, en Sonora tenían una bonificación por la primavera, en Michoacán un estímulo a la superación educativa de 15 días de salario; y un bono de recuperación salarial de 10 días; en Puebla, se pagaban los días de la Docente Distinguida, de la Educadora y de la Madre Trabajadora, y en Morelos tenían un Bono de Riesgo Volcánico, así como una compensación por concepto de vida cara.
En el Estado de México, se otorgan a los maestros 94 días de aguinaldo; una prima vacacional de 25 días; un bono para actividades culturales de 14 días; pago por actos cívicos de 10 días; en Aguascalientes, recibían un bono para subsidiar el pago del ISR; en Baja California, un bono de promoción de la calidad educativa y un bono de 12 días de salario integrado; en Veracruz había un bono de imagen y otro para los maestros que laboran en zonas insalubres.
En todas las entidades se pagaban bonos por puntualidad, asistencia, inicio de ciclo escolar, organización de ciclo escolar y ajuste al calendario; aguinaldo, bono anual y una compensación para la despensa decembrina.
El resultado fue un sistema salarial fragmentado. Miles de gratificaciones distintas, negociadas durante décadas estado por estado, que terminaron convirtiendo la nómina magisterial en un laberinto.
La reforma de 2013 eliminó el FAEB y creó el FONE. Rompió formalmente con la doble negociación y obligó a conciliar plazas con los estados. Pero no resolvió el problema de fondo.
Por eso, cuando se anuncia un incremento salarial, no todos reciben lo mismo. La negociación es nacional, el salario local.